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1. Historia Localidad

 La cuestión indígena y ambiental en Suba
 
La cuestión indígena de Suba, como también para todo el amplio territorio de los Muiscas y de los diferentes indígenas de Colombia en general, desde el año de su conquista se presentó sobre diferentes contradicciones sociales y culturales. No es fácil relatar con amplitud las diferentes lecturas sobre la cuestión indígena, pero en su amplia mayoría existen puntos en común: La cultura muisca vivió sometida bajo formas de dominación que disolvieron su identidad producto de la estratificación social de la colonia entre conquistadores y servidumbre (Gómez Ramos, María Luisa. Los indígenas de la sabana de Bogotá, de ayer a hoy, el caso de los resguardos de Cota y Suba. Ediciones pensamiento crítico. Bogotá. 1998, p.19.). Aunque posteriormente se conocería el fenómeno del mestizaje, además del proceso de evangelización de la iglesia católica, entre indios –como así eran llamados-, afrodescendientes y colonos españoles, el poder de una clase social sobre las otras permitió que apareciera la desigualdad social y económica, que aún hoy es latente.
 
No obstante, la cuestión indígena ha permanecido a estas circunstancias adversas, permitiendo reconocer su historia y su cultura. A partir de la década de los ochenta del siglo pasado, la apertura de espacios de reconocimiento y participación política han permitido recuperar saberes e identidades de grupos indígenas de Bogotá, pero especialmente de Suba (Pijaos, Quichuas, Guanbianos) que se niegan al olvido generalizado a partir de la recuperación de la memoria y la lengua, como lo narró efectivamente el gobernador del Cabildo Indígena de Suba (Alcaldía Local de Suba. Suba: mapa cultural. Bogotá. 2006, p.23.). Es por eso que el punto de partida es la experiencia de la cuestión indígena en Suba, en donde se relatará a continuación, en líneas generales, los antecedentes históricos de este territorio y su vínculo cultural con los indígenas Muiscas.
 
En primer lugar, las condiciones ambientales del altiplano de Bogotá, con abundantes fuentes hídricas como los ríos Bogotá, Juan Amarillo, Laguna de Tibabuyes, y los humedales de la Conejera, Guaymaral, Córdoba y Juan Amarillo, permitieron el asentamiento de indígenas Muiscas, en medio de la celebración de sus rituales ancestrales, la consolidación de una sociedad agrícola y una fuerte organización social, política y económica gobernada por el Zipa y el Zaque. Se puede afirmar que aproximadamente “hacia el año 800 de la era actual, ya los Muiscas habitaban la zona y una migración de origen Chibcha se había mezclado con la población anterior” (Tomado de:http://www.suba.gov.co/index.php/disfrutando-de-suba/historia. Mayo 9 de 2013.). 
 
Particularmente, los Muiscas de Suba concentraban sus vidas alrededor del Lago Tibabuyes, pues su cosmogonía estaba constituida por una serie de elementos simbólicos y ancestrales alrededor del agua. Previo a la conquista española, el lago era escenario de múltiples celebraciones y rituales en la que se puede mencionar “La fiesta de las flores” en la que se reunían los caciques de Funza, Cota, Engativa, Chía y Suba para realizar ofrendas florales y  de objetos elaborados en piedras preciosas al dios Chibchacun, quien traería temporadas de lluvia para favorecer el cultivo y la cosecha (Alcaldía Local de Suba. “Indagación indígena y afrocolombiana”. Casa Editorial Felix Rodríguez Torres. Bogotá, 2004, p.16.).
 
Los humedales, lagunas y ríos eran considerados por los indígenas de Suba como lugares sagrados. El respeto y admiración por éstos permitiría el equilibrio entre dioses y hombres, un equilibrio de conservación y de beneficio, orientado a dar sostenibilidad a su hábitat. Luego del despojo de tierras por parte de los conquistadores, tierras ancestrales fueron perdiendo su importancia para dar paso a la propiedad privada de colonos españoles en donde emplazarían haciendas que serían luego lugares de desigualdad social. 
 
Tan sólo para el año de 1538, los Muiscas conservaron un resguardo indígena. En los años siguientes, según la crónica de Fray Eugenio Ayape de los Agustinos Recoletos, el sometimiento de Suba fue una obra de paz sin resistencia, los indígenas optaron por establecer una amistad con los conquistadores, a quienes brindaban ofrendas. Esta situación no parece ser arbitraria, pues Suba había sido fundada para el año de 1550 por los conquistadores Antonio Días Cardoso y Hernán Camilo Monsilva quienes instalaron las instituciones españolas en la zona (Ibidem).
En segundo lugar, la lengua es un elemento importante para recuperar la identidad indígena, identidad que como se ha demostrado, estuvo disuelta desde la época colonial. El ejercicio de recuperación de las formas lingüísticas para los actuales indígenas de Suba es una tarea importante para mantener la memoria y la historia de su población. Por ello durante un ejercicio de indagación y reconocimiento de la cultura indígena en Suba, la Alcaldía Local en el año 2004, realizó una investigación amplia y apropiada hacia el logro de este propósito. 
 
Imagen 1. Ubicación resguardos indígenas
 
 
Fuente: Los indígenas de la Sabana de Bogotá.
 
En esta investigación se exponen distintos vocablos indígenas que se hallaron durante la realización de talleres y conversaciones con los habitantes más antiguos de la localidad. De los vocablos recolectados, se tradujeron muchos a la lengua castellana con el objetivo de recuperar la tradición de la oralidad de los indígenas y su reconocimiento efectivo en un contexto pluricultural. En el siguiente cuadro se exponen algunos de estos vocablos con su respectiva traducción a la lengua castellana.
 
Tabla 1. Vocablos indígenas Muiscas traducidos a la lengua castellana
 
Fuente: Alcaldía Local de Suba. “Indagación indígena y afrocolombiana”, p.25.
 
Algunos ejemplos de oraciones desde esta lengua son los siguientes: “Ipcam cujuma guaia, eshiencua poyenica muyessuyec achipaba” (De la gran madre, iluminando todos los sueños de nuestro padre), y “Guaca ipcuon iic quiyene épcua tiqi qiasan… ic muyesveyec ocas” (Para que la fuerza del pensamiento hiciera… los sueños verdad). 
Finalmente, son dos los posibles orígenes del nombre de Suba. Uno de ellos se debe a la admiración y respeto hacia una persona, pues el lengua Muisca, Zhu-ba significa mi cara, mi rostro, mi flor; el rostro precisamente de una persona (muyesa) que inspira respeto y admiración, demostrando las emociones y sentimientos del alma, como lo hace una flor. El otro origen de Suba es la unión de dos vocablos indígenas, el primero Sua que significa sol, el segundo Sia que significa agua.

 

Suba entre finales del siglo XIX e inicios del XX

Finalizando el siglo XIX, el geógrafo Rufino Gutiérrez durante sus largos viajes a lo largo y ancho de la naciente república de Colombia, describía en sus Monografías a Suba como un pequeño poblado pobre en donde habitaban colonos e indígenas, a expensas de la capital, con una población registrada para el año de 1843 de 950 habitantes y finalizando en el año 1884 con 1.584. La narración del señor Rufino Gutiérrez(Gutiérrez, Rufino. “Monografías”, Tomo 1. Imprenta Nacional. Bogotá. 1920)  sobre la arquitectura representativa del Distrito de Suba contaba entre la más relevante la iglesia parroquial, dos ermitas, la casa consistorial, la casa cural y la escuela pública; luego aquella que comprendía la composición de las viviendas de los habitantes que no superaban el techo de teja. Suba estaba dividida en cuatro veredas: Suba, Tibabuyes, Conejera y Tuna. 
Las características de los habitantes de Suba eran peculiares, pues como se narra, en su mayoría tenían ascendencia indígena, quienes daban la impresión de ser personas pacíficas y laboriosas. Sin embargo, Suba también era escenario de la evangelización, pues dentro del reconocimiento hecho, en la plaza central se encontraba una columna de piedra en donde eran azotados los indígenas cuando desistían de la doctrina religiosa. En síntesis, los habitantes de Suba para esta época no demostraban mucha actividad urbana en sus calles, tan sólo los domingos cuando se reunían en el mercado en la plaza pública. 
 
Era de esperar que la cuestión indígena para esta época presentara los mismos signos de rechazo que en la época colonial. En el año de 1850, se crea una ley que tiene como propósito establecer el plan de desindigenización de la capital, afectando drásticamente los cabildos indígenas, en especial el de Suba, el cual fue disuelto por completo en el año de 1877. Es por ello, que cobra coherencia la visita de inspección y reconocimiento del geógrafo mencionado, pues para el año de 1875, Suba había perdido cualquier carácter indígena para convertirse en un lugar habitado por terratenientes y campesinos, pero que no habían perdido del todo el rastro indígena, pues el mestizaje evidenciaba en sus pobladores esta ascendencia. Para este mismo año, precisamente el 16 de Noviembre, Suba fue declarada municipio mediante Decreto, expedido por el Estado Soberano de Cundinamarca. Se cuenta además, que en la actual Suba que conocemos se pueden localizar algunos apellidos raizales, especialmente en El Rincón lo obedece a un reasentamiento indígena originado por los confinamientos a los que fueron sometidos (Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría Distrital de Planeación. 21 Monografías de las localidades, localidad 11 Suba. Bogotá. 2011, p.3).
 
Por otro lado, en la inspección realizada a la alcaldía, Rufino Gutiérrez dejó una serie de recomendaciones al Alcalde Manuel Meló para la construcción de vías de comunicación que conectaran a Suba con la vida urbana de Santa Fe, Engativá y Fontibón, esperando que llegaran a través de ellas pasajeros de estas zonas limítrofes y dieran vida al pueblo. Para ello también se contaba con el apoyo de la población de Suba puesto que tanto habitantes como propietarios de haciendas ofrecían el dinero y el terreno para tal propósito. La única preocupación de Rufino Gutiérrez era la suntuosa inversión realizada al puente sobre el río Chiquito o Chicó, el cual tenía problemas de estabilidad y aún más cuando se presentaban temporadas de invierno, impidiendo el cruce seguro. 

 

La vida de Suba durante el siglo XX

Luego de la conocida expansión territorial y urbana que experimentó Bogotá a mediados del siglo XX, diferentes localidades de la capital que en épocas anteriores eran municipios satélites, entran en un ciclo de homogenización con el propósito de lograr una capital moderna a nivel nacional. Sobre este propósito se adelantarían diferentes políticas y planes para lograr la adhesión de estos antiguos vecinos, toda vez que a la capital se le demandaban condiciones sociales y económicas producto de una creciente inmigración. Para el año de 1954 Suba dejó de ser municipio aledaño para ser parte de la capital producto de la declaración de Bogotá como Distrito Especial y en consecuencia las ordenanzas expedidas para la adhesión de municipios. Desde este momento, los usos del suelo cambiaron en Suba para dar paso a la construcción de viviendas –legales e ilegales- y para el emplazamiento del sector agro-industrial, especialmente dedicado al cultivo de flores que en la actualidad tiene una actividad económica importante en la localidad. Hasta el año de 1977 se conservaban las instituciones municipales cuando se crea la Alcaldía menor, y posteriormente se declara Localidad de Suba en el año de 1991(Tomado de: http://www.suba.gov.co/index.php/disfrutando-de-suba/historia. Mayo 9 de 2013) .
De esta manera, las condiciones culturales y cotidianas de Suba empezaron a transformarse para dar espacio a nuevas experiencias que la llevarían a ser lo que hoy es. Los habitantes de aquél poblado ya no eran los mismos, sus costumbres se sumaban a las de otras poblaciones que llegaban a la capital como las de los afrodescendientes, dejando ver cada vez más una de las características más relevantes de nuestra nación: la pluriculturalidad. Precisamente las características poblaciones de Suba empiezan cambiar en los últimos años: en el año de 2005 existía un censo poblacional de 918.580 personas, para luego en el año de 2011 con un total de 1.069.114 personas, es decir, del total de la población capitalina para este último año, Suba tenía el 14,3%. Esta  población está dividida a su vez por características socioeconómicas de estratificación, el predominio de estratos en Suba es el 2 y el 3, con un 28% y un 35.5% respectivamente(Cámara de Comercio de Bogotá. Perfil económico y empresarial de Suba.2009. p. 14) .
 
Por supuesto, estas nuevas transformaciones demandarían necesidades colectivas e individuales. El crecimiento urbano demandaría infraestructura en servicios públicos y la asistencia del Estado en la protección de los derechos fundamentales, cuestión que progresivamente se ha atendido desde el gobierno distrital y local. 
Las exigencias locales y las diversas problemáticas encontraron respuesta a través de la nueva Constitución Política de 1991, pues se fortalecería la descentralización administrativa y política para que las propias localidades atendieran sus necesidades con recursos propios. A su vez, se institucionalizó la participación ciudadana y el reconocimiento efectivo de la pluriculturalidad para resolver los asuntos públicos, en consecuencia nacen diversas instancias de participación local para que hagan parte de las decisiones locales. 
 
Por otro lado, el cabildo indígena disuelto desde hace muchos años recupera su reconocimiento legal a través del Ministerio del Interior. En los años 1992 y 2000, el cabildo Muisca de Suba y el cabildo Muisca de Bosa, respectivamente, reciben reconocimiento en ceremonia oficial ante el Alcalde Mayor de Bogotá, según lo estipulado por la ley 89 de 1890, después de más de un siglo sin existencia legal, este reconocimiento fue ratificado en el año 2005 (Tomado de: http://www.suba.gov.co/index.php/disfrutando-de-suba/historia. Mayo 9 de 2013).